J. Derrida- Tajeta Postal (Fragmento)


“Reflexiono en torno a un principio bastante riguroso de destrucción. ¿Qué quemaremos, qué conservaremos (para chamuscarlo mejor todavía)? La clasificación, de ser posible, será en realidad postal: recortaría para entregarlo todo lo que pertenece al Principio Postal, de alguna manera, en el sentido estricto o en el sentido amplio (ésa es la dificultad, por supuesto), todo lo que podría prologar, anteponerse a un tratado de lo postal (de Sócrates a Freud y más allá, psicoanálisis de lo postal, philososphie de la poste, donde el de significa la pertenencia o la procedencia, donde el psicoanálisis y la filosofía operan desde lo postal, casi diría yo: desde la oficina de correos de al lado, etc.) Y quemamos el resto. Todo lo que atañe de alguna manera a la tarjeta postal (ésta, donde se ve a Sócrates leernos, o escribir todas las demás, y toda tarjeta postal en general), nos lo quedaríamos, bueno, lo condenaríamos a su pérdida al publicarlo, lo depositaríamos con emisor en el mismo sexo mantenido cerca de la oreja, el dispositivo S/p.). Eres el mensajero de mi propia muerte, ya no das el menor indicio que no me lo indique así, pero siempre te he amado dentro de esa evidencia. Eres mi echadora de cartas y el agorero y el indicador luminoso de mi muerte.”

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